El Hombre y el Loro

18 marzo, 20160 Comments

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Es incuestionable que desde hace muchísimo tiempo, el hombre ha sentido una fuerte atracción por “Los Loros”.Cerremos los ojos por un momento, retrocedamos en el tiempo y viajemos hacia cualquiera de los lugares donde “los loros” tienen su hábitat natural.

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Nos encontraremos entre los habitantes de estos sitios, numerosos cuentos, leyendas o relatos que sirven de testimonio de que esta relación viene desde tiempos muy remotos.

Mención especial merece hacer a la antigua tribu del Brasil central, los Bororó, se puede hablar de ellos como una expresión máxima de la relación existente entre los humanos y los loros.Diversas culturas otorgaban tal misticismo a “los loros”, algunas los veían como anunciadores tanto de buenos como de malos presagios, para otras eran motivo de adoración e idolatría y los trataban como aves sagradas a las que atribuían propiedades y fuerzas divinas de suma importancia para sus creencias.

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Los Bororó, ejemplo puro de la naturaleza, “prelógica” de la “mentalidad primitiva”, creían ser Guacamayos rojos, lo cual significaba, no sólo que se convertirían en guacamayos después de la muerte, sino, que estaban absolutamente seguros, de que eran verdaderamente loros, en una comunidad mística de seres, ajena a la mentalidad humana. El filósofo Lucían Lèvy Brushl en 1910, citó tales conclusiones y describió a los Bororó, como imitativos, repetitivos y ruidosos y los mostraba desnudos, excepto en lo relativo a los rituales en donde se adornaban con plumas de loros en los brazos y en los hombros.

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Estos decían que eran a los loros, lo que las orugas eran a las mariposas y usaban nombres de personas para ponérselos a los guacamayos, para que al morir esa persona, sus espíritus residieran temporalmente en los guacamayos.

En la parte opuesta a estas costumbres y creencias, encontramos pueblos para los que solo representaban un alimento más, haciendo uso también de sus plumas, o incluso partes de su cuerpo, para adornar sus vestidos o para usarlos como muestra de jerarquía entre ellos o para sus rituales, ceremonias y curaciones.

Algunos ejemplares de loros se escapaban de este destino y tenían la suerte de quedarse como mascotas, sobre todo, si daban alguna muestra temprana de su capacidad de imitación.

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A pesar del paso del tiempo y de la evolución de los seres humanos, existen comunidades indígenas que aún mantienen estas costumbres.
Hoy en día “Los Loros”, junto a los perros y a los gatos, son animales de compañía por excelencia, aunque a diferencia de estos dos últimos, debemos tener presente que los loros no son animales domésticos en su  totalidad, ya que en su proceso evolutivo no se igualan a estos dos mamíferos y mantienen gran distancia en cuanto a su instinto salvaje.

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De estos instintos, el vuelo en los loros es uno de los mas básicos, comparable con el nuestro al comenzar a caminar, los humanos tenemos piernas y pies y sin que nos enseñen, comenzamos a dar nuestros primeros pasos, “los loros” tienen alas y sin que se les enseñe, comienzan a dar sus primeros vuelos bajo la supervisión de sus padres. En su papel de mascota, es uno de los puntos que más genera controversia, sobre todo en aquellas personas que no ven con buenos ojos el que se tengan como animales de compañía. Lo cierto es que como con todos las mascotas que podamos tener en casa, hay que cuidarla al máximo, pero en

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el caso de los loros, hay que tener especial atención en lo referente al vuelo, ya que siempre va a existir la posibilidad de que con cualquier susto y por un simple descuido de nuestra parte, mientras los tenemos sueltos en casa, vean una ventana o una puerta abierta y nuestro loro se vea obligado a estrenar sus alas sin tener idea de cómo controlar su vuelo, con la terrible consecuencias de que por lo mínimo, lo perdamos y peor aún que esto, que tenga un fatal desenlace y muera por cualquiera de los riesgos que existen en el exterior, que sin hablar de cada uno de ellos, son bastantes.
Por esta razón, debemos concienciarnos cada vez más acerca de lo que es la tenencia responsable de nuestros queridos “Loros” y proporcionarles junto a su seguridad, el mayor bienestar posible, así pues, además de todos los consejos que podamos oír o de la teoría que podamos leer y aprender, debemos esforzarnos en entenderlos y por muy difícil que parezca, tratar de verlos como si también nosotros fuéramos loros. Será a través de esta observación, como podremos llegar a interpretar y a entender su lenguaje corporal y conocer sus distintos estados de ánimo, así como también identificar sus necesidades y forma de interactuar con nosotros, disfrutando así mucho más de ellos y sobre todo, sin olvidar que por mucha educación que les demos, por muchas palabras que aprendan o por muy inteligentes que sean, son animales a los que solo crearemos un mayor o menor grado de mansedumbre predominando de por vida su instinto salvaje.

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Afortunadamente, a día de hoy existe al alcance de todos, muchas maneras de adquirir información, bien sea a nivel bibliográfico, por internet, o por eventos organizados como cursos, congresos o encuentros en los que podemos adquirir nuevos conocimientos acerca de este maravilloso mundo.

image051Sin embargo, soy de los que piensan que a nivel individual, la teoría es una base muy importante pero es junto a la práctica, como mejor podremos desarrollar esos conocimientos mientras alimentamos la maravillosa experiencia de aprender de ellos y de compartir juntos parte de nuestras vidas. Cabe destacar, que detrás de esta información, existen profesionales que han dedicado parte de su vida a investigar todo lo concerniente al mundo de “Los Loros”, realizando interesantes estudios, investigaciones y trabajos de campo en el hábitat natural de los loros.

Algunos de los resultados de estos trabajos, forman parte de la cotidianidad en nuestros hogares, al proporcionarles, por ejemplo, una alimentación a base de piensos compuestos, cuya elaboración está hecha tomando en cuenta los alimentos naturales que consumen los loros en su hábitat natural y que cubren un gran porcentaje de sus requerimientos nutricionales en cautividad, o igualmente al darles una alimentación a base de frutas, verduras, hortalizas y mixturas de semillas, o alimentos como arroz, pasta, legumbres, esto lo estamos aplicando, gracias a esas investigaciones. También podemos verlas reflejadas en las vitaminas que a veces les damos, en los tratamientos que receta el veterinario cuando se enferman, en el enriquecimiento ambiental que debemos usar en sus jaulas y hasta en el trato y la educación que debemos darle para que se adapten al ambiente familiar en el que les tocará vivir, por mencionar las cosas más sencillas que aplicamos diariamente con nuestros loros.

A partir de estas investigaciones realizadas por profesionales ornitólogos, biólogos, etólogos, zootecnistas, veterinarios, etc, se profundiza aún más en el conocimiento de los loros, entrando ya no sólo en lo referente a lo meramente físico u orgánico, si no también, en lo que sería la parte conductual de los loros y la manera con que interactúan en su medio ambiente. En estos trabajos de campo los profesionales cuentan en su mayoría, con la ayuda misma de los habitantes de aquellos lugares, como punto de referencia e información inicial, ya que estos conocen desde los lugares donde nidifican, donde permanecen durante el día o donde pernoctan, de que árboles comen, la época de apareamiento etc.

La transmisión directa o indirecta de estas investigaciones nos ofrece a los amantes de los loros, la oportunidad de ampliar nuestros conocimientos generales lorunos, además de servir como una guía orientatíva a todo aquel que pretenda adentrarse en este apasionante mundo y desee aplicar algunos de estos conocimientos para el mejor bienestar del loro, segurísimo estoy que sabrán agradecer nuestro buen hacer para con ellos, proporcionándonos grandes momentos, con su gracia, su alegría, su belleza e inteligencia o simplemente con su compañía.

Queda mucha tinta en el tintero, tocar cualquier asunto referente a “Los Loros, abarca muchos temas que no creo que acaben nunca, como tampoco acabará la atracción que ejercen sobre el hombre, lamentablemente, esta es un arma de doble filo para ellos, ya que es la raíz inicial de todas las causas que han contribuido a la desaparición de algunas especies y de otras tantas que se encuentran en peligro inminente de extinción.

Quizás las personas que sentimos un amor tan grande por “Los loros” nos convirtamos al morir en uno de ellos, quién sabe? Quien dice que sí o que no?, la inmensa atracción que llegamos a sentir por estas aves, no se diferencia mucho de la de los Bororó o de cualquiera de las culturas que a través de tantos testimonios hemos podido comprobar la afinidad recíproca existente entre el hombre y los loros.

Es cierto que la mayoría de las tribus que acostumbraban a cazar loros para alimentarse han desaparecido, pero lamentablemente sabemos, que en algunas culturas o tribus, aún continúan haciéndolo, pero si lo comparamos con las atrocidades del hombre «civilizado», lo primero no deja de ser parte de la pirámide alimenticia y del equilibrio natural de las especies, siendo lo realmente perjudicial, el comercio ilegal, las muertes de loros por mano de los contrabandistas, la destrucción de selvas, la tala de árboles para coger los pollos, el saqueo de sus nidos, y tantas otras atrocidades que cometen los saqueadores de la naturaleza.

Por suerte, existen proyectos y convenios de recuperación y de protección de especies en peligro de extinción que contribuyen con la disminución de la captura de aves en libertad y por el contrario promueven la reproducción y la tenencia responsable y controlada de loros nacidos y criados en cautividad, pero dejemos este tema para otra oportunidad, que no me gustaría deslucir el propósito inicial de este escrito que no ha sido otro que hablar un poco de la relación que ha existido, existe y existirá entre “Los Loros” y los humanos. Seamos pues uno más de ellos para poder entenderles y cuidarles como bien se lo merecen…

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Javier Salcedo      
TEPUI PARROT     

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