Agapornis: Consejos para criar en voladera.

21 julio, 2014

Existen dos formas básicas para la crianza en cautividad de Agapornis: criar en jaulas por parejas o criar en voladera.

Cuando en España se comenzó a criar con esta especie animal casi todos los criadores lo hacían usando amplias voladeras ya que el Agapornis es un animal que en libertad siempre vive en colonias, y es por tanto su forma natural de vida.

Hoy en día los criadores estamos seleccionando tanto a nuestros ejemplares que la mayoría piensa que lo mejor es criar en jaulas por parejas, pero yo sigo pensando lo contrario. Se puede seleccionar igualmente criando en voladera, el problema es que se necesita mucha más dedicación, vigilancia y esfuerzos; y la calidad de vida en el día a día de estos animales gana, y mucho, cuando hacen toda su vida, interactúan, conviven, riñen, defienden,… viviendo en colonia.

Forma y construcción de una voladera

Se puede decir que existe una voladera por cada criador que la fabrique. La variedad de tamaños y formas puede ser muy amplia, pero en esta entrada daré las pautas que considero que son interesantes que una voladera siga, especialmente las construidas en exterior.

Teniendo en cuenta que no todos los días el tiempo atmosférico es el ideal debemos construir una voladera bien fuerte. Bajo mi punto de vista es imprescindible que el techo sea bien consistente, no permita la entrada de agua y lleve una ligera inclinación para el discurrir de las lluvias.

Otro aspecto casi imprescindible es que de las cuatro paredes, dos de ellas formando “L” sean de material cerrado ya que los vientos no son nada beneficiosos para ellos.

Las otras dos paredes(formando “L” también) deben ser de “malla electrosoldada de 19”, que aunque existen muchas en el mercado es esa la que tiene el tamaño y el grosor que yo aconsejo para estas construcciones.

La malla no debe llegar hasta el suelo. La parte baja de las paredes es mejor que también sean de material hasta cierta altura. Esto nos interesa para que las suciedades y los restos de semillas no salgan fácilmente y para evitar la indeseada visita de roedores o pequeñas serpientes. Nunca colocar la voladera directamente sobre tierra.

Si no queremos hacer una doble puerta, ésta debe situarse en una esquina, de manera que al acercarnos para abrir los animales se vayan a la esquina opuesta. Además es importante que sea de pequeñas dimensiones y que abra hacia adentro para que con nuestro propio cuerpo quede tapada antes de entrar.

Orientación correcta para la voladera

Una voladera nunca debe estar orientada al norte, y si vivimos en zonas de altas temperaturas tampoco debe estar orientada totalmente al sur. Lo ideal es que nuestras paredes de malla tengan una orientación sureste, de manera que tengan bastantes horas de luz pero sin que tengan una exposición total al sol durante muchas horas.

Si hemos conseguido aplicar esa orientación aconsejada sería interesante colocar en verano una cortina o tela en la pared sur que permita el paso del aire y la luz cortando el sol directo.

El mejor contenido para una voladera

Una vez que hayamos hecho uso del espacio del que disponemos hay que ver el número de parejas que van a habitarla. La teoría dice que lo ideal es una pareja por cada metro cúbico de la voladera, pero eso va a depender mucho de si las dimensiones de la voladera ganan en alto o en ancho. No es necesario pasar de unos 2,30-2,40 metros de altura, el resto ya es aprovechar el espacio a nuestra disposición.

voladera-pequeñaDecidido el número de parejas que vivirán en la colonia lo siguiente es ver el número de nidos. Han de ser mínimo el doble de nidos que de parejas, aunque cuantos más podamos colocar mejor y siempre aprovechando al máximo las dimensiones de anchura que le hayamos dado a la voladera, es decir desde un extremo lateral al otro. Los colocaremos en altura, pero no pegados al techo y yo en voladera siempre los aconsejo de dimensiones verticales.

También deben tener un buen número de perchas o reposaderos, siempre de madera y a ser posible de distintos grosores, de manera que ejerciten sus patas adaptándolas a distintos ángulos de agarre.

Nunca debemos inundar la voladera de obstáculos que dificulten sus vuelos.

Hay que instalar un número apropiado de amplios comederos y bebederos, instalarlos a media altura y evitar que se sitúen debajo de las perchas para que no les caigan sus propios excrementos encima.

Tampoco viene mal instalar un porta-palmeras de fabricación propia.

Dificultades para la cría selectiva

Efectivamente, como he comentado en la introducción, la cría selectiva en voladera es una dificultad que nos encontramos, pero dicho sea de paso, eso sólo ocurre si esa crianza es “descontrolada” por el criador.

agapornis-palo-voladeraSi pretendemos criar con una sola línea incluyendo dos o tres mutaciones las dificultades serían cero. Bastaría con soltar machos y hembras de las mutaciones a trabajar y ellos mismos se encargarán de hacer sus parejas y dedicarse a criar dichas mutaciones.

El problema viene cuando queremos trabajar con varias mutaciones y nuestra intención es que el macho tal críe con la hembra tal buscando unas características precisas en su descendencia.

Para ello hacen falta varios condicionantes: el primero de ellos es la dedicación y la vigilancia de su criador, sólo deben estar libres en la voladera parejas que sean estables, nunca permitir machos o hembras adultos sueltos si no tienen pareja, nunca realizar la incorporación a la colonia de varias parejas nuevas a la vez, solo ir soltando a la voladera una nueva pareja estable cada cierto tiempo.

Para que una pareja nueva, con la que queramos trabajar cierta mutación, se estabilice (se encollere) se hace necesario el uso de jaulas dentro de la voladera. Estas parejas nuevas deben comenzar el proceso de encolleramiento lo antes posible, para que los lazos que se creen entre ellos sean bien fuertes.

Cuando esa pareja joven haya alcanzado la edad madurativa para la reproducción puede soltarse y vigilarse en la voladera, pero como he dicho antes sólo debe soltarse a una pareja nueva y siendo el resto de parejas sueltas estables totalmente. Si durante la observación vemos que la nueva pareja no se “busca” le daremos un tiempo de confirmación y en caso de ser así deben pasar más tiempo juntos en la jaula, esta vez con un nido y a ser posible dejarlos criar una vez en jaula antes de volver a soltarlos.

Una dificultad mayor es cuando pretendemos cambiar una pareja siendo ejemplares ya adultos que hayan criado con anterioridad. Si permanecen los dos en las mismas instalaciones, bajo mi experiencia es objetivo imposible. Si uno de los dos abandona nuestras instalaciones entonces existe la posibilidad, pero es casi obligado que la nueva pareja formada críe en jaula al menos una nidada antes de ser incorporados a la vida en colonia.

agapornis-en-voladera

Sin duda se puede criar variedad selectiva en voladera, sólo hace falta que nuestra pasión por esta afición nos permita dedicarles el tiempo y la dedicación que se merecen.

Juan Antonio
Agapornis La Isla

Filed in: Agapornis

About the Author ()

Comments are closed.