Agapornis: Comienza la Temporada.

2 diciembre, 2014

Una vez que se va poniendo fin al verano y vemos que el otoño se acerca y la noche llega más temprano podemos ir iniciando la temporada de cría de nuestras parejas de Agapornis.agapornis

La crianza de los Agapornis no es tan sencilla como en otras especies animales en las que basta que un macho y una hembra en celo coincidan es el mismo tiempo y en el mismo lugar. Nuestras psitácidas necesitan un periodo de “encolleramiento” hasta que se acepten y se establezcan unos lazos entre ellos. Es entonces cuando podremos decir que nuestra pareja va a comenzar con la crianza.

 

Macho y Hembra

Antes de dar luz verde a este ansiado acontecimiento debemos asegurarnos que nuestra pareja de Agapornis está compuesta, efectivamente, por un macho y una hembra. Un asunto obvio, pero que en muchas ocasiones nos puede fallar.

Lo primero es adquirir los ejemplares a criadores de confianza, que nos aseguren el sexo de nuestra pareja mediante autosexaje (sólo en Roseicollis) o mediante el certificado de sexaje por ADN.

En el caso de parejas nuevas que no se conocen previamente debemos procurarles un tiempo de adaptación usando separadores o acercando sus jaulas para que vayan aceptándose uno a otro. Esto cobra especial importancia si se trata de ejemplares adultos, y pasa a ser imprescindible si hubieran criado previamente con otras parejas.

 

Todo lo necesario.

Ya sabiendo que tenemos una pareja compuesta por macho y hembra, y que hayamos comprobado que su emparejamiento es estable podemos facilitarles todo lo necesario para que comiencen sus nidadas y que vamos a enumerar a continuación:

  • Jaula amplia o voladera. Si usamos una jaula esta debe ser de dimensión rectangular siempre más ancha que alta. Si sus medidas se aproximan a 80x40x40 sería lo ideal. La jaula debe estar despejada en su interior y no cargada de juguetes y obstáculos. En caso de optar por voladera debemos calcular una pareja por cada metro cúbico del espacio que dispongamos y siempre ganados en anchura y no en altura.
  • Nido amplio de madera. Las medidas mínimas deben ser de 25x17x17, aconsejándose verticales en voladera y horizontales en jaula. Si usamos voladera las parejas deben disponer de una cantidad doble de nidos en relación al número de parejas que compongan la colonia, es decir, dos nidos por pareja.
  • Bloque de calcio. Tiene una doble función: proporcionan minerales y ayudan al mantenimiento y la forma del pico y las uñas.
  • Su alimentación debe ser lo más rica posible. Mixtura de alta calidad, pasta de cría con gran cantidad de proteínas, pan, frutas, verduras y agua siempre limpia. Importante evitar el exceso de grasas, por ejemplo con las pipas, ya que esto está relacionado con la Distocia o retención de huevo por parte de las hembras.
  • Comederos de interior y de fácil acceso. Mejor evitar los comederos exteriores en los que los animales tengan que introducir la cabeza para conseguir su comida.
  • Material de nidificación. Lo más usado y recomendable es la palmera verde. Importante no proporcionarles pelos de animales o hilos sintéticos que son muy peligrosos pudiendo producir incluso amputaciones de miembros. El nido y la palmera será una combinación totalmente estimulante para que nuestra pareja de Agapornis entre en celo.

agapornis_azul

El proceso

Ayudados gráficamente por una magnífica ilustración veremos paso a paso el proceso de crianza y los tiempos que transcurren.

huevos

 

Una vez que entren en celo y veamos que el nido está bastante elaborado comenzaremos a encontrarnos con las primeras cópulas.

 

 

Aunque no es matemático, pero aproximadamente unos diez días después de las cópulas ya podremos observar como las hembras comienzan a hincharse por la zona de la cloaca.

 

 

Ya es cuestión de pocos días que veamos los primeros huevos en los nidos. Serán expulsados un día sí y otro no, y no debemos preocuparnos si durante los primeros días vemos que las hembras no los incuban demasiado.

 

 

Lo normal es que una puesta sea de entre cuatro y seis huevos, pudiendo ser menos o más, aunque no es del todo deseable puestas muy numerosas por la diferencia que van a existir luego entre las crías mayores y las más pequeñas de la nidada.

 

 

La primera eclosión se producirá después de veintidós o veintitrés días de la puesta, manteniendo dichas eclosiones el mismo ritmo de día sí y día no con que fueron expulsados. Es conveniente esperar a unos 25 días desde que se puso el último huevo para retirarlos en caso de que no hubiese fecundación.

 

 

Con unos doce días de vida los pollitos ya deben ser anillados. Este anillamiento puede retrasarse a los catorce días dependiendo del grosor de la pata del animal.

 

 

 

Desde los veinte a los cuarenta días de vida será constante el desarrollo de la pluma de los jóvenes pollitos, que llegados a los cuarenta y cinco días comenzarán a querer curiosear en el exterior del nido. Si criamos en voladera es importante vigilar esos primeros días de salidas exteriores de nuestros indefensos, pequeños y asustados Agapornis.

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Si vemos que aun están tan inmaduros que no alcanzan el vuelo debemos ser nosotros los que los devolvamos a sus nidos para que no pasen el frío de la noche estando en el exterior.

agapornis_grisUna vez que observemos que las crías están saltando cómodas del nido debemos esperar un mínimo de unos catorce días antes de separarlos de los padres, y siempre teniendo la plena seguridad de que están preparados para alimentarse y defenderse sin la dependencia de los padres. A este proceso los criadores lo denominamos el “destete”, palabra que en su composición literal se refiere a los mamíferos, pero que hemos adoptado también los criadores de aves.

Un Agapornis con un desarrollo normal alcanzará su independencia con unos sesenta días de vida, momento en el que es conveniente separarlo de sus padres para evitar “discusiones” ya que muy probablemente estos ya habrán comenzado una nueva puesta.

 

 

Juan A. García.
Agapornis La Isla”.

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